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“Las más grandiosas bailarinas no son las mejores por su técnica, son las mejores por su pasión”.

sábado, 4 de agosto de 2007

Derbake.

El derbake o darbuka es un instrumento de percusión de la cultura árabe. También suele ser llamado toballe ( se pronuncia tob-bale o tubale, especialmente en Palestina), zarb y dumbek (o tombak), que deriva de los dos sonidos principales que forman la base de su técnica: un sonido grave (dum) y otro agudo (tac), además de los redobles, que en arabe se llaman harakat y se los nombra como "tákatak". En Egipto se lo llama tabl o tabla, con una palabra árabe genérica para designar instrumentos de percusión.


La darbuka es un tambor de un solo parche con forma de copa. Originalmente se usaba greda para armar la caja de resonancia y cuero de cabra para el parche, pero también se suele utilizar madera o metal para su fabricación; en la actualidad es común el uso de fibra de vidrio para la caja y plástico para el parche.


Para ejecutar la darbuka se la suele colocar entre los muslos o debajo del brazo; para tocarla se utilizan los dedos y la palma de la mano. Tiene una gama tonal muy limitada, pero en países como Egipto o Turquía se ha llegado a unos niveles de virtuosismo muy altos con ella.


El origen de la darbuka se remonta a la antigua Babilonia, pero se ha extendido ampliamente, llegando incluso hasta los Balcanes y el norte de África. En la música árabe es uno de los instrumentos más utilizados. Suele acompañar los pasos en el dabke.




Danza del Vientre.

El origen exacto de esta forma de baile es motivo de constante debate entre los aficionados a la danza, debido principalmente a la escasa investigación llevada a cabo al respecto. La mayoría de los estudios los han realizado los propios bailarines, en un intento por entender sus orígenes. No obstante, suele pasarse por alto que gran parte de la danza en Oriente Medio surge en el contexto social, no tanto en el de las representaciones en clubes nocturnos a cargo de bailarinas profesionales, entorno éste más visible y glamuroso.

Esto ha provocado una importante confusión en cuanto a la verdadera naturaleza de este baile, dando lugar a teorías contradictorias en un intento por explicar sus orígenes.

Estas son algunas de las teorías existentes:

*Desciende de las danzas del antiguo Egipto

*Procede de un baile de tipo religioso que practicaban antiguamente las sacerdotisas de los templos

*Formaba parte de las prácticas tradicionales de alumbramiento en la region/es de origen.

*Se había extendido gracias a las migraciones de los pueblos gitanos y de grupos similares, de origen hindú.

De todas ellas, rara vez se hace alusión a la primera, a pesar de que cuenta con el apoyo de personalidades como el bailarín egipcio Doctor Mo Geddawi promocionándola. El principal apoyo de esta teoría tiene su explicación en las semejanzas entre las poses del arte egipcio y los movimientos del baile en su vertiente moderna.

La teoría más conocida es la que la asocia con un baile religioso, a la que se suele hacer referencia en los principales artículos sobre el tema y que goza de mayor publicidad.


La teoría que la asocia a las "prácticas de alumbramiento" en virtud de una serie de movimientos del Raqs Sharqi moderno. Es refrendada y extendida por la bailarína marroquí y aficionada a la antropología conocida también como Carolina Varga Dinicu y tiene que ver con la revisión de los movimientos que se han venido utilizando para ilustrar o facilitar el alumbramiento. A pesar de que dicha teoría carece de un "punto de origen", sí que cuenta con numerosas referencias históricas de tipo oral, además de que aparece citada en un comentario de la obra The Dancer of Shamahka.


Dos cuestiones sugieren la danza gitana como su origen. Se cree que los pueblos gitanos y otros grupos humanos similares, pudieron importar esta forma de baile en sus desplazamientos o adoptarlo sobre la marcha y difundirlo. Gracias a la fusión de las formas gitanas de baile con el Raqs Sharki, estas teorías disfrutan de mayor popularidad en Occidente de la que tendrían necesariamente en sus países de origen - si bien esto puede deberse en parte a los prejuicios existentes sobre estos pueblos.


Sea cual sea el origen, la danza posee una larga tradición en Oriente Medio. A pesar de las restricciones que impone el Islam en cuanto a la representación pictórica de seres humanos, existen algunas muestras de ello en todo el mundo islámico. Libros como The Art Architecture of Islam 650-1250 muestran imágenes de las bailarinas en muros palaciegos, al igual que sucede con las pinturas en miniatura persas de los siglos XII y XIII.



Fuera de Oriente Medio, el baile del raqs sharqi se hizo popular durante el movimiento romántico de los siglos XVIII y XIX, con la representación que los artistas orientalistas hacían de la vida de harén del Imperio Otomano. En esa época, bailarinas de distintos países del medio oriente comenzaron a mostrar estas danzas en distintas Ferias Universales, a menudo atrayendo casi más público que la propia exhibición tecnológica. Los comienzos del cine recogen a algunas de estas bailarinas, como es el caso de la película "Fatima's Dance", de amplia distribución en las salas de la época. Sin embargó se ganó fuertes críticas por su "indecencia", llegando finalmente incluso a censurarse por presión popular.

Algunas mujeres occidentales comenzaron a aprender e imitar la danza de Oriente Medio, que en aquel momento era objeto de colonización por parte de naciones europeas. El ejemplo más conocido es de Mata Hari, que a pesar de fingir ser una bailarina de la Isla de Java, se acercaba más a las formas de danza del medio oriente que a las de Indonesia. Por este y otros motivos, a principios del siglo XX, en América y Europa la idea popular llevaba a dar por supuesto que estas bailarinas eran mujeres de moral dudosa.

Históricamente, en la mayoría de los bailes vinculados a la danza oriental había separación de sexos; los hombres con los hombres y las mujeres con las mujeres. Hay pocas muestras de baile mixto. Esta práctica pretendía garantizar que una "buena" mujer no fuera vista bailando con nadie que no fuera su marido, su familia más cercana o sus amigas.

Hoy en día, la separación de sexos no se practica de forma tan estricta en las zonas urbanas y en ocasiones tanto hombres como mujeres salen y bailan en reuniones sociales de tipo mixto con amigos íntimos. No obstante, a pesar que este baile social en circunstancias aceptables se considera correcto e incluso se fomenta, para muchos en Oriente Medio y el Norte de África consideran que las actuaciones con bailarines profesionales con trajes provocativos y para un público mixto es algo moralmente cuestionable. Algunos llegan hasta el punto de sugerir que se prohíban esta clase de representaciones.

Puesto que el lugar en el que suele desarrollarse este baile suelen ser establecimientos nocturnos, unido a la proliferación de grabaciones en vídeo y DVD de famosas bailarinas, es esta versión mundana de la danza en lugar de la social o folclórica la que goza de mayor popularidad.

La danza oriental ha sido tradicionalmente folklórica improvisada por una sola bailarina, aunque ahora pueden verse espectáculos con coreografía y varias bailarinas. Se caracteriza por sus movimientos suaves y fluidos, disociando y coordinando a la vez las diferentes partes del cuerpo.

Por ejemplo, los brazos pueden ir a un ritmo diferente del que va marcando la cadera. La atención se centra principalmente en la cadera y el vientre, alternando movimientos rápidos y lentos y se enfatiza en los músculos abdominales, con movimientos de pecho y hombros así como con brazos serpenteantes.


A lo largo de los años, se han ido incluyendo algunos elementos tradicionales para "adornar" este tipo de baile, como por ejemplo: velos, sable, bastón, velas, crótalos,etc .

Algunos hombres pueden realizar esta danza, lo cual para algunos puede ser extraño, debido a que la danza es especialmente hecha por mujeres. El atuendo con el que se suele asociar este baile se llama bedlah en árabe, que significa "uniforme" y lo adoptaron los bailarines de Egipto en la década de 1930, desde donde se extendió a otros países de la zona. Su creación se debe al Vaudeville con sus representaciones fantasiosas del harén, al género burlesco y a Hollywood a finales del siglo pasado, más que al verdadero atuendo tradicional de Oriente Medio.

El vestuario femenino consiste principalmente en un top o sujetador ajustado (normalmente adornado con cuentas o monedas), un cinturón ajustado a la cadera (también con monedas o cuentas llamado hezam en árabe) y falda o pantalón tipo harém ó la combinación de ambos que pueden ser lisos, a capas, etc.

También se ha extendido el uso de otros elementos como el velo, para enmarcar los movimientos. Las bailarinas egipcias, normalmente lo utilizan únicamente al comienzo de su rutina de baile, mientras que en Occidente puede usarse durante toda la representación.

Los beneficios de la danza oriental son tanto físicos como mentales. El baile es un buen ejercicio cardiovascular, ayuda a mejorar tanto la flexibilidad como la fuerza. Se centra principalmente en los músculos del torso, si bien también mejora la fuerza en las piernas. Muchos estilos de baile hacen hincapié en trabajar de forma aislada los músculos, enseñando a mover varios músculos o grupos musculares de forma independiente. Las rutinas que incorporan el velo también fortalecen los brazos, los hombros y el tronco superior en general, mientras que los crótalos aumentan la fuerza de los dedos, trabajándolos uno a uno. La danza oriental es apropiada para todas las edades y para personas de cualquier constitución, siendo el bailarín quien controla el nivel de exigencia física. Para muchos de sus defensores es beneficiosa para la mente, ya que fomenta la autoestima, mejora el grado de bienestar de quienes disfrutan practicándolo regularmente.

Algunos médicos lo recomiendan a sus pacientes para recuperarse del parto, así como preparación para el mismo, ya que los movimientos fortalecen y aportan tono muscular a la zona pélvica.

La danza oriental y la pérdida de peso.

Aparte de ser una manifestación artística, la danza oriental se ha adaptado como programa de ejercicio. Al tratarse de un entrenamiento cardiovascular completo y fortalecer los músculos abdominales, está ganando popularidad entre hombres y mujeres que desean perder peso, ganar flexibilidad y firmeza y perder barriga de forma rápida. Una sesión intensa de sesenta minutos puede quemar alrededor de 330 calorías.


La danza del vientre en la cultura popular.

Numerosos videos musicales han recurrido a coreografías inspiradas en la danza oriental. Artistas como Aaliyah, Beyoncé, Rihanna, Nelly Furtado y Jessica Simpson la han incluido en algunos de sus videoclips, si bien es con la artista colombiana Shakira con quien más suele asociarse.

Preguntas más frecuentes.

¿A qué edad se puede empezar a practicar?

Una de las grandes ventajas de esta danza es que puede practicarse a cualquier edad. Para iniciar es ideal a los 4 o 5 años, que es cuando las niñas prestan más atención. Es incluso en la madurez cuando la mujer puede sacar un mayor partido de su riqueza expresiva, ya que cuenta con una mayor experiencia y vivencias que comunicar.

¿Es necesario tener un cuerpo bien formado?

La danza oriental admite cualquier tipo de cuerpo, peso y medidas. Cada mujer puede desarrollar su propio estilo personal y mejorar además su aspecto físico por el excelente trabajo muscular que realiza.

¿Es difícil su ejecución?

El tiempo que puede llevar aprender la técnica es relativo, depende de las capacidades de cada mujer y de los objetivos que se quieran alcanzar. En general cada persona encuentra unos movimientos que le serán más fáciles, y otros que requerirán de una mayor constancia y concentración para su dominio. Poco a poco su práctica resulta cada vez mas fácil y sobre todo gratificante.

¿Qué tipo de ropa se utiliza en las clases?

Cualquier indumentaria cómoda que permita moverse libremente y con la que el profesor pueda ver con claridad los movimientos. Se suele añadir un pañuelo anudado a la cadera para resaltar ésta, aunque no es imprescindible pero ayuda a acentuar los movimientos. El calzado debe ser de suela muy flexible como el que se utiliza en otras danzas, aunque es suficiente un par de calcetines.

¿Qué es el Shimmy?

Significa temblar y el movimiento consiste en eso, en temblar, pero no de miedo… Se hacen vibrar las caderas más o menos deprisa, flexionando alternativamente las rodillas y dejando libres las caderas.

¿Es necesario mostrar el ombligo?

En absoluto. De hecho muchas bailarinas profesionales utilizan trajes que cubren toda la zona abdominal, eso sí, lo suficientemente ajustados para apreciar los movimientos. Algunos trajes egipcios incluso no son ajustados y los movimientos de la bailarina van de acuerdo al nivel que ésta tenga.

¿Pueden los hombres practicar esta danza?

Por supuesto que sí. Existen profesionales que lo hacen, y es tradición en los países árabes que
los hombres la bailen, aunque quizá con algunas diferencias en el estilo.

Leyendas y Mitos de la Danza con Velo.

De todas las variaciones de Danza del vientre, la que más despierta la curiosidad de la gente es la Danza de los siete velos.

Actualmente muchos bailarines crean las interpretaciones personales de ella, inspiradas quizás en el misterio que implica su origen.

"Una de las innumerables historias usadas para explicar su origen dice que Salomé fué la primera en practicarlo. a pesar de esta historia que es muy conocida , no existe ninguna evidencia que este tipo de danza haya sido ejecutada por Salomé. Esta versión se convirtió en la creación de la pieza "Salomé" de Oscar Wilde, en 1907. * "

Otra versión para el origen de la Danza de los siete velos es la historia mitológica de Ishtar o de Astarte (Babilonia): Tamuz , pierde la vida, y fue llevado al reino de Hades al submundo; pero el amor de Ishtar por Tamuz era tanto que decidió también ir al reino de Hades, con pasión y determinación, ella cruzó los siete vestíbulos del submundo, y en cada uno de ellos dejaba una de sus pertenencias : un velo o una joya.



Es una Danza netamente con origenes Egipcios, era un ritual que solo realizaban los hombres con fines curativos.


Eran grupos de seis hombres que luego de realizar la "Danza de la cadera y el vientre" entraban en trance y los dioses les hacian llegar a ellos poderes curativos que por medio de la imposición de manos les permitia curar el espiritu, el alma y el cuerpo.


Luego a este ritual se incorporaron las mujeres por que les favorecian dichos movimientos para un mejor parto ademas se creia que el recién nacido conseguia un feliz alumbramiento.

* http://es.wikipedia.org/wiki/Salom%C3%A9_(Oscar_Wilde)

La Odalisca.

El verdadero origen de la palabra odalisca es turco y designaba a las esclavas de los harenes sin definir sus oficios.

Pero, hay otro dato: durante el Imperio Turco - Otomano hubo una clase de esclavas muy cotizadas a las que se les llamaba entretenedoras que no solo bailaban la danza del vientre sino que eran expertas en el canto, la música, la poesía, en el tatuaje, etc..

Si evocamos a estas odaliscas - entretenedoras, creo que seria sobrevalorar a las bailarinas de hoy hacerse llamar como tan completas artistas.

Hoy en día, en lugares quizás olvidados por el progreso, ya no están las sacerdotisas, sino, mujeres comunes, madres, estudiantes, niñas, abuelas, profesionales. La danza del vientre hace parte de sus vidas cotidianas; bailan antes de parir, en el séptimo día de vida de sus hijos, en fiestas de boda y circuncisiones, o simplemente para olvidarse por un pequeño lapso de tiempo de sus problemas.

Esta es una danza bailada por mujeres, desarrollada por y para ellas. Admite todo tipo de cuerpo en cuanto a peso, medidas, estatura y edad. Cada mujer aprendiendo la misma técnica, puede desarrollar un estilo personal expresivo y estético. El tiempo que lleva dominar la técnica es relativo a cada mujer y depende de si su objetivo es ser profesional o aficionada.

Khaligi .

Ritmo Saudi, en árabe esta palabra significa el "golfo" (khaleege o khaliji); los bailarines la utilizan para mencionar al estilo de la música y de la danza de la península árabe del área del golfo persa - Arabia Saudita, Kwait, Bahrein, Qatar, Yemen*, Emiratos Árabes y Omán.

Se utiliza un ritmo específico que los músicos llaman "saudi".

Las ropas típicas para esta danza serían el "al de Tobe a nash'ar". Es una danza tradicional femenina practicada en el golfo persa en partidos y uniones, exactamente hoy en día.

El trabajo de los pies en esta danza es muy simple y ritmico, se caracterizan por las torceduras y los movimientos con las manos y la cabeza.

El trabajo de los pies en esta danza es muy simple. Los movimientos esenciales que caracterizan esta modalidad son: las torceduras y los movimientos con las manos y la cabeza que implican toda la hora su cuerpo y el Khaleege visten.


sábado, 28 de julio de 2007

Beneficios de la Danza Oriental.

La danza del vientre está basada en la idea de continuidad, de fluidez. Es por ello que predominan los movimientos suaves y ondulatorios, combinados con vibraciones cortas y rápidas o bien más grandes y marcadas. Es un baile en el que participa todo el cuerpo, aunque la mayor parte del movimiento se localiza en las caderas, los músculos abdominales y la pelvis. Se basa en la disociación de movimientos, aprendiendo a aislar las distintas partes del cuerpo para crear distintas figuras y ritmos, que más tarde pueden ser combinados para construir diversas composiciones.

Para comenzar a trabajar, se corrige la postura: la espalda debe de estar recta, los hombros alineados con la cadera y la cabeza alta. La bailarina debe tomar conciencia del trabajo que va a realizar, y sentir que "crece", de forma que su cuerpo se prepara naturalmente y "gana altura". Este hecho es, evidentemente, más psicológico que físico, pero necesario para lograr una correcta concentración y realización de los movimientos.


Empezando por la cadera, se aprende a aislarla del resto del cuerpo para crear figuras circulares. Después se trabaja el vientre como lo hacen los yoguis: jugando con el aire, para finalmente armonizarlo con el movimiento del cuerpo. Es importante lograr un movimiento "limpio" y puro, ya que será la base sobre la que creemos combinaciones y ritmos.
Además de las ondulaciones del torso, creando figuras como el camello, las caderas describen líneas rectas y símbolos del infinito (ocho y maya); los hombros describen olas o acompañan el movimiento con acentos, al igual que el cuello se mueve sutilmente, siguiendo el ritmo del cuerpo.

Los brazos y las manos son un elemento vital en esta danza: cuando no se trabajan específicamente deben estar siempre colocados en una posición armónica para no romper el equilibrio. El baile con los brazos abarca un enorme margen de posibilidades, y es tan expresivo que suelen limitarse los movimientos restantes, para que la atención no se disperse a otras partes


del cuerpo -si bien no debe descuidarse la posición , se puede acompañar el trabajo de las extremidades con movimientos de cadera, vientre o cuello-. El trabajo con las manos es muy elocuente; por medio de éste podemos transmitir diversos mensajes y reflejar distintas emociones.

La danza del vientre se baila con los pies descalzos, para facilitar la conexión con la tierra. Los pies, sin embargo, no toman el mismo protagonismo que en otras danzas: el paso es ágil y ligero, para facilitar desplazamientos y giros, aunque también se pueden marcar acentos. En variedades como la danza gitana o la tribal el trabajo de los pies se hace más presente.


Por último, cabe destacar la importancia de la expresión del rostro, que puede culminar el trabajo corporal si se encuentra acorde con el mismo, o bien deslucirlo por completo, si es rígida y poco natural.


La danza oriental desarrolla las posibilidades expresivas del cuerpo, de manera sutil y suave; no venciéndolo, sino pidiéndole su colaboración, lo cual genera un sentimiento de satisfacción y equilibrio.


Muchos son los beneficios que se atribuyen a la práctica de este tipo de danza, tanto en el plano físico como en el mental. Quizá el hecho más destacable es que mediante la danza, es posible lograr una íntima conexión entre el cuerpo y la mente, una situación de perfecto equilibrio que tantas técnicas -como la meditación o el yoga- persiguen.

No es el único caso que se nos presenta la danza como medio de realización espiritual: podemos destacar el ejemplo del sufismo, movimiento místico surgido en el s. X, que, como reacción al carácter materialista que el Islam comenzaba a adquirir, inició una purificación de la religión, exaltando su esencia.

La danza del vientre permite conectar con el propio cuerpo y desarrollar las posibilidades expresivas de la persona. En el caso de la mujer, esta danza le acerca a tomar conciencia de su feminidad y fuerza, y mediante movimientos específicos de la región pélvica, abdominales y la respiración, se estimulan los órganos internos.

Ayuda a disminuir los cólicos menstruales, favorece la elasticidad del tejido abdominal y como en su origen, supone una preparación para la fertilidad, con el trabajo de los músculos pélvicos y del abdomen. Esta danza potencia el trabajo de todo el cuerpo; a través del sutil equilibrio entre tensión- relajación se fortalece la musculatura y se moldea la figura sin esfuerzos bruscos, por lo que está indicada para cualquier persona, sea cual sea su edad y condiciones físicas. Tampoco se requiere una estructura corporal determinada -como puede ocurrir en otras danzas como la clásica-.

Aporta una gran movilidad articular en las zonas lumbar, cervical y cintura escapular, evitando la rigidez de las articulaciones. También favorece la flexibilidad y la coordinación, y contribuye a conseguir una postura correcta, y una adecuada colocación de la espalda.


Además, funciona también como una terapia mental, ya que al entrar en contacto con el cuerpo, a partir de las manifestaciones de expresión corporal, se produce un desbloqueo psicológico, que contribuye a despertar el amor propio. Es por ello que su práctica regular ayuda con el tiempo a vencer inhibiciones y a aceptar nuestro cuerpo tal y como es. A diferencia de otros ejercicios, como los aeróbicos, donde toda la energía invertida se proyecta hacia el exterior, con el fin de lograr una buena imagen personal, en esta danza se trabaja desde el interior, de forma que la belleza física nace no como un fin, sino como una consecuencia.


Dado que se trata de un ejercicio íntimamente ligado al cosmos femenino, su práctica se halla tradicionalmente asociada a la mujer. No obstante, son muchos los hombres que practican el arte de la danza del vientre -aunque la proporción es ínfima en comparación con el número de mujeres que lo hacen-. De hecho, hoy en día, la mayoría de los maestros de esta danza son hombres -como Shokry Mohamed, quien estableció la primera escuela de danza oriental en España, en 1981-. No debemos olvidar que hombres y mujeres contamos con un lado femenino y masculino: dos caras de una misma moneda. Sin embargo, suele calificarse como una danza femenina, que considera el vientre de la mujer como algo sagrado y sus movimientos divinos.
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