“Las más grandiosas bailarinas no son las mejores por su técnica, son las mejores por su pasión”.

sábado, 28 de julio de 2007

Beneficios de la Danza Oriental.

La danza del vientre está basada en la idea de continuidad, de fluidez. Es por ello que predominan los movimientos suaves y ondulatorios, combinados con vibraciones cortas y rápidas o bien más grandes y marcadas. Es un baile en el que participa todo el cuerpo, aunque la mayor parte del movimiento se localiza en las caderas, los músculos abdominales y la pelvis. Se basa en la disociación de movimientos, aprendiendo a aislar las distintas partes del cuerpo para crear distintas figuras y ritmos, que más tarde pueden ser combinados para construir diversas composiciones.

Para comenzar a trabajar, se corrige la postura: la espalda debe de estar recta, los hombros alineados con la cadera y la cabeza alta. La bailarina debe tomar conciencia del trabajo que va a realizar, y sentir que "crece", de forma que su cuerpo se prepara naturalmente y "gana altura". Este hecho es, evidentemente, más psicológico que físico, pero necesario para lograr una correcta concentración y realización de los movimientos.


Empezando por la cadera, se aprende a aislarla del resto del cuerpo para crear figuras circulares. Después se trabaja el vientre como lo hacen los yoguis: jugando con el aire, para finalmente armonizarlo con el movimiento del cuerpo. Es importante lograr un movimiento "limpio" y puro, ya que será la base sobre la que creemos combinaciones y ritmos.
Además de las ondulaciones del torso, creando figuras como el camello, las caderas describen líneas rectas y símbolos del infinito (ocho y maya); los hombros describen olas o acompañan el movimiento con acentos, al igual que el cuello se mueve sutilmente, siguiendo el ritmo del cuerpo.

Los brazos y las manos son un elemento vital en esta danza: cuando no se trabajan específicamente deben estar siempre colocados en una posición armónica para no romper el equilibrio. El baile con los brazos abarca un enorme margen de posibilidades, y es tan expresivo que suelen limitarse los movimientos restantes, para que la atención no se disperse a otras partes


del cuerpo -si bien no debe descuidarse la posición , se puede acompañar el trabajo de las extremidades con movimientos de cadera, vientre o cuello-. El trabajo con las manos es muy elocuente; por medio de éste podemos transmitir diversos mensajes y reflejar distintas emociones.

La danza del vientre se baila con los pies descalzos, para facilitar la conexión con la tierra. Los pies, sin embargo, no toman el mismo protagonismo que en otras danzas: el paso es ágil y ligero, para facilitar desplazamientos y giros, aunque también se pueden marcar acentos. En variedades como la danza gitana o la tribal el trabajo de los pies se hace más presente.


Por último, cabe destacar la importancia de la expresión del rostro, que puede culminar el trabajo corporal si se encuentra acorde con el mismo, o bien deslucirlo por completo, si es rígida y poco natural.


La danza oriental desarrolla las posibilidades expresivas del cuerpo, de manera sutil y suave; no venciéndolo, sino pidiéndole su colaboración, lo cual genera un sentimiento de satisfacción y equilibrio.


Muchos son los beneficios que se atribuyen a la práctica de este tipo de danza, tanto en el plano físico como en el mental. Quizá el hecho más destacable es que mediante la danza, es posible lograr una íntima conexión entre el cuerpo y la mente, una situación de perfecto equilibrio que tantas técnicas -como la meditación o el yoga- persiguen.

No es el único caso que se nos presenta la danza como medio de realización espiritual: podemos destacar el ejemplo del sufismo, movimiento místico surgido en el s. X, que, como reacción al carácter materialista que el Islam comenzaba a adquirir, inició una purificación de la religión, exaltando su esencia.

La danza del vientre permite conectar con el propio cuerpo y desarrollar las posibilidades expresivas de la persona. En el caso de la mujer, esta danza le acerca a tomar conciencia de su feminidad y fuerza, y mediante movimientos específicos de la región pélvica, abdominales y la respiración, se estimulan los órganos internos.

Ayuda a disminuir los cólicos menstruales, favorece la elasticidad del tejido abdominal y como en su origen, supone una preparación para la fertilidad, con el trabajo de los músculos pélvicos y del abdomen. Esta danza potencia el trabajo de todo el cuerpo; a través del sutil equilibrio entre tensión- relajación se fortalece la musculatura y se moldea la figura sin esfuerzos bruscos, por lo que está indicada para cualquier persona, sea cual sea su edad y condiciones físicas. Tampoco se requiere una estructura corporal determinada -como puede ocurrir en otras danzas como la clásica-.

Aporta una gran movilidad articular en las zonas lumbar, cervical y cintura escapular, evitando la rigidez de las articulaciones. También favorece la flexibilidad y la coordinación, y contribuye a conseguir una postura correcta, y una adecuada colocación de la espalda.


Además, funciona también como una terapia mental, ya que al entrar en contacto con el cuerpo, a partir de las manifestaciones de expresión corporal, se produce un desbloqueo psicológico, que contribuye a despertar el amor propio. Es por ello que su práctica regular ayuda con el tiempo a vencer inhibiciones y a aceptar nuestro cuerpo tal y como es. A diferencia de otros ejercicios, como los aeróbicos, donde toda la energía invertida se proyecta hacia el exterior, con el fin de lograr una buena imagen personal, en esta danza se trabaja desde el interior, de forma que la belleza física nace no como un fin, sino como una consecuencia.


Dado que se trata de un ejercicio íntimamente ligado al cosmos femenino, su práctica se halla tradicionalmente asociada a la mujer. No obstante, son muchos los hombres que practican el arte de la danza del vientre -aunque la proporción es ínfima en comparación con el número de mujeres que lo hacen-. De hecho, hoy en día, la mayoría de los maestros de esta danza son hombres -como Shokry Mohamed, quien estableció la primera escuela de danza oriental en España, en 1981-. No debemos olvidar que hombres y mujeres contamos con un lado femenino y masculino: dos caras de una misma moneda. Sin embargo, suele calificarse como una danza femenina, que considera el vientre de la mujer como algo sagrado y sus movimientos divinos.

viernes, 27 de julio de 2007

La Danza oriental es para todas!!.

Hay quien piensa que la danza oriental es solo para mujeres delgadas y de buen cuerpo, pero no es así, LA DANZA ES PARA TODAS LAS MUJERES Y DE LAS MUJERES!!!, el mejor ejemplo en estos videos:


http://www.youtube.com/watch?v=zZu9J3lM-yI
http://www.youtube.com/watch?v=bZHUermx7tw


No debes llevarte por la primera impresión , aveces la vida puede sorprenderte.

El Culto a Isis y la danza.


La Diosa está viva. Siempre lo ha estado.

Pero durante los últimos milenios, al menos aquí en occidente , se le ha oscurecido. Oculto pero no borrado, su culto que incrementa la vida, no murió.

Se conservó en secreto en las enseñanzas de las sociedades esotéricas, se presentó en forma trivial como costumbres de los pueblos envuelto en una masa de prácticas religiosas que oficialmente negaban su divinidad mientras coninuaban construyendo catedrales en su nombre. Pues aunque en tiempos remotos los padres de la cristiandad advirtierón que María no debe deificarse, Ella actuó como una Diosa hacía sus muchos devotos, que la adoran.

Y este es prescisamente el punto.

Ella es.

A lo largo de la historia el culto a la Deidad femenina, se le ha conocido con muchos nombres. Los devotos a la Diosa de la época moderna han comprendido, que "todas las Diosas son una Diosa".

En la cúspide de la religión de Isis, aproximadamente en el segundo siglo de la era común, Isis era conocida en todo el mundo mediterráneo como la Diosa de los diez mil nombres o en griego Isis Myrionymos.

El carácter femenino de la Deidad es una idea muy antigua y su significado como la gran madre de todos también lo es.

En la antiguedad las mujeres adoraban a Isis con cantos y danzas de las cuales actualmente conocemos el estilo egipcio tan lleno de significados en los movimientos de brazos y cabeza.

Entre los atributos más dinámicos de Isis están sus alas, son poderosas y al mismo tiempo protectoras, con su movimiento dío nueva vida a Osiris, y eso es lo que interpreta la bailarina al danzar con ellas, actualmente se baila con las Alas de Isis y se tiene idea que es un elemento nuevo en la danza pero no es así, en algunos papiros se muestran grupos de bailarinas invocando a la Diosa portando unas alas hechas de tela.

Con la postura de las Alas de Isis tenemos toda la protección y las funciones que se le atribuyen a la Diosa, su significado más básico es la acción de extender los brazos buscando una conexión con la Divinidad, es una invocación ... a Isis la Gran Diosa.



martes, 24 de julio de 2007

La maravilla de ser mujer.


Si consideramos la vida del bebé dentro del vientre materno y regresamos al preludio de la concepción, nos encontramos con los en ocasiones excitantes y otras veces relajantes movimientos de la danza árabe. El latido del corazón es el primer sonido ritmico que escuchamos. Y es a través de la concepción y el nacimiento que la mujer - lo femenino - es sin duda, fuente de vida y conexión.


¿Porque las mujeres somos más afectas a bailar? .........



El Arte de lo femenino.

En los albores de la humanidad las mujeres eran iniciadas en las cavernas a los conocimientos de la Gran Diosa Madre, misterios ligados al nacimiento, la medicina natural, la tierra y la espiritualidad.

Mujeres fascinadas con el calor del fuego, bailaban en estado de éxtasis al son del tambor imitando el movimiento ondulante de las llamas.

Nada mejor para expresar el universo femenino que la danza del vientre, con sus ondulantes contoneos de caderas, pelvis y pecho.

La danza es suave y de la mujer, pero sabemos que lo femenino implica fortaleza, magia y sensibilidad.

Es para todas las edades y complexiones, mejora el sentido de autoestima y las relaciones personales.

Esta danza esta especialmente diseñada para la mujer pues pone especial énfasis en trabajar los músculos abdominales y las piernas, así como los del torso y pecho.

Se baila con los pies descalzos, porque a traves de ellos conectas con la madre tierra, tomas fundamento, arraigas tus acciones, pensamientos, emociones y deseos.

Por ejemplo, los ritmos reiterativos de las danzas indigenas de algunos lugares de México, asi como la persistente cadencia con la que las plantas de los pies de los danzantes golpean la tierra, se relaciona directamente con el llamamiento a las deidades que cubrían el reino divino prehispanico.

El paso de la danza ritual a la danza por diversión, asi como el traslado de las danzas comunales a los espectaculos teatrales tomaron, en algunos casos, siglos de duración. En las sucesivas transformaciones y adaptaciones cada grupo humano, se fue agregando o quitando ingredientes según su propia cultura del cuerpo: vestimentas, máscaras, disfraces, pasos, actitudes, gestos, objetivos y formas.

lunes, 23 de julio de 2007

Otras Danzas.

Existen otras danzas que en variadas ocasiones acompañan y alimentan la representación de la bailarina, pero éstas están ampliamente ligadas a la zona o país de origen del cual provienen ellas mismas. Por ejemplo en el Líbano observamos a la bailarina realizando unas danzas que la ejecutan con saltos y golpes de los pies sobre el suelo.

Este pertenece a su folclore llamado Dabke. Si viajamos hacia los países árabes que se encuentran en el norte de África, observamos rutinas matizadas con danzas afro-orientales o del Magreb (Marruecos, Túnez, Argelia) que se realizan con grandes túnicas y pertenecen al folclore del Sahara o Beduino.

Zar:

Es la danza ritual originaria del norte de África, es fusión entre las danzas paganas espiritistas africanas con la danza oriental. Dentro de las danzas rituales tenemos dos estilos: el correspondiente al norte de áfrica, denominado afro-árabe, y es interpretado exclusivamente por mujeres (los hombres solo participan en la parte de la música) que lo hacen moviendo sus cabezas en forma circular al ritmo de la música que va incrementando su velocidad hasta el final.
El otro estilo es el que deriva de los Sufis, que hoy es parte del folclore egipcio, y es realizada por hombres, con amplias faldas acampanadas, girando todo el tiempo sobre sus mismos ejes, realizando diferentes proezas y figuras. Ellos pueden girar largo tiempo sin parar y sin siquiera marearse, quitándose las faldas con gran habilidad, y luego haciéndolas girar sobre los dedos de sus manos.

Generalmente la bailarina interpreta su danza de Zar al final de su solo de Derbake, dando un toque majestuoso, vitalidad e impacto especial al final de su espectáculo.


El Dabke:

Es el tipo de baile que se ejecuta marcando el ritmo musical con los pies, punteando y realizando diferentes combinaciones de zapateo. Se realiza en largas filas de personas entrelazadas y se baila generalmente entre hombres y mujeres. Representa además la fuerza, la unión, la cooperación y el afianzamiento a la propia tierra.

Este baile folclórico es oriundo de Siria y Líbano y con algunas variantes se baila también en Irak.

La ropa más tradicional del Dabke es: Para los hombres, unos pantalones babucha con un sobrante de tela que queda como una acordeón entre las piernas, que se llama Charwel, que significa Chiripá; una camisa amplia y un chaleco estilo torero, con botas, y el Agal, pañuelo triangular sujetado con un cordón alrededor de la cabeza.

Y para la mujer: Una falda acampanada, con calzones largos, una blusa de mangas largas y cerradas hasta el cuello, un pañuelo en la cabeza estilo valenciana, zapatos y el pelo trenzado en dos partes. A veces usan también un delantal, propio de las mujeres del campo.


El Jaliye:

Jaliye significa del golfo. Es el Saudi, pero en la forma moderna que se utiliza en la actualidad. Es un ritmo muy entusiasta. Esta danza es propia del Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes) Ha nacido en esta zona, donde se encuentra la Meca, cede mundial del Islamismo, donde la mujer no pude exponerse y mostrarse. Es una expresión donde se conjugan los movimientos de las túnicas muy amplias, los pendientes o aros y las largas cabelleras en una graciosa y alegre danza.

Consiste en mover los largos cabellos al ritmo de la música, transportándolo de un hombro hacia el otro, con gran destreza y pasos geométricos. Las danzarinas usan largos pendientes que suelen medir hasta treinta centímetros de largo y una amplia túnica bordada en hilos de oro.


La Mileia:

El Mileia es el manto con el cual se cubre la mujer árabe, especialmente la mujer musulmana. Manto que es usado tanto por cuestiones religiosas, como atuendo típico dentro de esta sociedad.

Desde los arrabales egipcios surge un mítico personaje femenino, conocido como la mileia, es la mujer que se revela frente a las reglas que le impone una sociedad donde es favorecido el hombre. Ella se cubre con su manto al igual que todas las mujeres, pero además representa un símbolo de rebeldía, desafío y podeosa arma de seducción, frente a la desigualdad, en los escasos espacios que le brinda su sociedad.

Es la mujer culta, atrevida, graciosa, voluptuosa, sufrida y armada de mucha sabiduría y astucia que sabe imponerse, volviendo locos a los hombres, riéndose de las leyes represoras de éstos.

Este es un personaje muy popular dentro de la danza del vientre en Egipto, que nada tiene que ver con que esta sea o represente a una prostituta, todo lo contrario, es la mujer que incentivada por sus propias convicciones, lucha a su manera y dentro de sus escasas posibilidades en su condición de mujer, dentro de esta sociedad.

La mileia usa una túnica ceñida al cuerpo, sus muñecas llenas de pulseras, una esclava en su tobillo (usado por las mujeres comprometidas) que ella lo aprovecha como excusa para mostrarlos en público, su cabello lo envuelve con pañuelo, que generalmente lo adorna con flores o pompones de colores, usa grandes aros, lleva sus ojos bien resaltados con Kohol o kehel, (polvo vegetal que se usa como delineador) y produce todo un baile muy provocativo, audaz y arrogante, lleno de ademanes populares y como una adolescente rebelde, juega con una goma de mascar, mientras realiza su atractivo baile.

Para este baile se usa una música que se llama Baladi Egipcio, canciones muy marcadas y ágiles, típicas del folclore egipcio y generalmente con letras que hablan precisamente sobre el atrevimiento escandaloso y hasta a veces indecoroso de la mileia.

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