“Las más grandiosas bailarinas no son las mejores por su técnica, son las mejores por su pasión”.

jueves, 12 de julio de 2007

Danza Mágica.

RITUALES DE FECUNDIDAD

¿Se sabe, con alguna certeza, cuándo y dónde nació la danza del vientre?

Creo que la danza es un lenguaje que el ser humano conoció mucho antes que cualquier otro tipo de comunicación. Existen estatuas y grabados que nos muestran que la danza del vientre fue conocida en el Antiguo Egipto, y según algunas investigaciones, existía ya en la prehistoria, relacionada con rituales de fecundidad.

Los documentos escritos más antiguos que tratan de la danza del vientre datan del siglo I d.C., cuando el escritor hispanorromano Marcial describe la curiosidad de la danza de las bailarinas fenicias llegadas al puerto de Gades, diciendo que “podían mover los músculos del estómago mientras permanecían completamente rígidas”. Sin embargo, las danzas pélvicas tienen un carácter universal, porque se practicaron y se mantienen aún hoy en numerosas culturas, como, por ejemplo, la polinésica.

Desde Marruecos hasta Afganistán, la inspiración y la tradición de la danza del vientre se mantienen vivas, y desde esa zona su práctica se ha extendido a Europa, Australia y toda América, rescatando la espontaneidad pura, la sensualidad natural, la esencia de la naturaleza femenina. Porque con esta energía comienza el proceso que lleva al acoplamiento y a la fertilidad, que en la antigüedad era vital para la supervivencia de los pueblos.

¿A qué se debe que la danza del vientre haya sido cuestionada por algunas religiones y ciertos gobiernos?

En realidad, ha sido rechazada más por los hombres de religión que por los gobiernos, y sigue perseguida por las tres religiones del Libro: la judía, la cristiana y la musulmana. Este rechazo oscila entre la completa prohibición y una persecución más o menos encubierta. La danza del vientre posee un largo pasado y, si ha llegado hasta nosotros, es porque la han bailado los judíos, los cristianos y los musulmanes. Los hebreos la aprendieron de los sacerdotes egipcios antes de salir de Egipto. El Islam, como religión, la rechaza por muchas razones, y tal vez la primera de ellas sea la vestimenta de la bailarina, con el cual gran parte del cuerpo de la mujer queda al descubierto, con el innegable objetivo de seducir al espectador, aspectos completamente repudiables no sólo para el Islam sino también para las otras dos grandes religiones.

DANZA MÁGICA.

¿Por qué la danza del vientre ha sido también llamada “danza mágica”?

Esto alude al profundo sentimiento de comunicación interior que esta danza propicia a través de la música y el movimiento, resultado de ese planteamiento de encuentro que debe tener la bailarina con los demás pero, sobre todo, consigo misma. La danza del vientre debe poseer fuerza espiritual, arrancar desde adentro.

La mujer se enfrenta al baile con una gran alegría, lo que convierte su experiencia en un bonito viaje entre el movimiento y la música, que renueva la sangre de sus arterias y le hace encontrar solaz y olvido para sus preocupaciones diarias. Es, por tanto, una bella jornada con el espíritu que expresa las posibilidades escondidas dentro del cuerpo.

¿Hay algo más grandioso y más hermoso que una mujer bailando? La mujer que danza nos habla con su movimiento y con su cuerpo y, ante la fuerza expresiva de sus gestos, no podemos más que recurrir al silencio. No creo que existan momentos de mayor felicidad en este mundo que cuando se reúne un grupo y alguien empieza a bailar. Es uno de los raros momentos donde uno se siente casi completamente libre.

Para aprenderla, ¿se requiere alguna condición especial?

Acercarse a la danza del vientre, como a cualquier otro tipo de danza surgida del norte de Africa y de Oriente Medio, requiere una cierta predisposición de espíritu, además de un aprendizaje cultural que pasa, en primer lugar, por la música. El paso siguiente es romper con el mito y el tópico de entender la danza del vientre como un género menor dentro del variado campo de la danza.

¿Cuál es el elemento esencial que diferencia la danza del vientre de cualquier otra danza?

La danza del vientre puede ser considerada la danza clásica del mundo árabe, ya que conjuga los estilos musicales y los movimientos de cada uno de los pueblos sobre cuyo sustrato cultural se ha afianzado.

Esta danza, que se liga a su música de manera íntima e indisociable, se diferencia de la occidental en que todos sus movimientos tienen un origen étnico perfectamente definible, es decir, provienen de los movimientos efectuados por las mujeres y los hombres en las celebraciones populares, aunque más estilizados, para lo cual no se requiere más técnica que la que aporta un sentido del ritmo y del movimiento que emerge no de la razón sino del sentimiento.



¿Qué papel juega la improvisación en esta danza?

La danza del vientre es una danza que se encuentra a mitad de camino entre el folclore y la creación individual, porque si por un lado tiene una estructura básica definida que permanece constante, hay en ella, al igual que en las estructuras musicales que la acompañan, un componente importante de improvisación que ofrece a la bailarina una amplia libertad para realizar sus movimientos, sean estáticos o evolutivos, en un extraordinario equilibrio entre regla y libertad, sujeción y creatividad personal.

A través de esa improvisación, la bailarina puede exteriorizar todas sus cualidades expresivas y alcanzar esa exquisitez artística a la que llegan las grandes bailarinas.

¿Quiere decir esto que cada bailarina interpreta entonces su propia versión de la danza del vientre?

Dentro de ciertas limitaciones, cada bailarina intenta aportar algo personal a su danza, y así, se eliminan algunas cosas y se añaden otras, especialmente en todo aquello que afecta a los instrumentos musicales y al atuendo de baile. Cada bailarina busca, en el fondo de sí misma, un nuevo lugar para la danza, que le otorgue una personalidad renovada acorde con sus posibilidades. Esta búsqueda afecta, no sólo a los pasos de baile, sino a los vestidos y a los demás elementos. Sin embargo, hay elementos esenciales en la danza oriental que no se pueden cambiar, pues en el caso de que se modificaran, se desvirtuaría el carácter y la personalidad propios de esta danza.

Qué sentimientos se supone que expresa la mujer en la danza del vientre?

Si hablamos de la danza de la mujer egipcia o de la árabe en general, vemos que ella se comunica con el baile de una forma más expresiva que si lo hiciera con palabras. Danza con sus más profundos sentimientos, dejando escapar lo que encierra su interior como un volcán. Parece que hubiera estado esperando durante largo tiempo para dejar que su cuerpo expresara sin palabras sus más ardientes secretos. En su danza están encerradas la profundidad de los proverbios, la magnificencia de la magia y las mayores paradojas: dolor, amor, esperanza, alegría, reto, liberación de ataduras y un llamado a la libertad.

En este baile está encerrado el amor de la mujer por el hombre oriental, y también su odio hacia él, la tristeza, la alegría, la belleza, la inocencia, la terquedad, el perdón, la docilidad, el rencor y los celos. La danza establece un nexo con todos los contenidos de la mujer.

Con respecto a la magia de la danza del vientre, he observado que conmueve más profundamente a la mujer europea que a la oriental. El encanto de este baile y su belleza se muestran a menudo en los cambios que afectan repentinamente a la mujer que lo ejecuta, e insisto en que la bailarina no tiene que ser, de ninguna manera, una especialista en baile.

¿Qué cambios profundos puede producir en una mujer la práctica de este arte?

Básicamente, los cambios se manifiestan en el comportamiento, en las relaciones que mantiene con su entorno y en otros elementos de orden corporal y espiritual.

La mujer actúa, por lo general, de una manera más audaz, se siente más segura de sí misma y enseguida cambia el temor por la valentía. Muchas mujeres se han detenido en los primeros pasos de la danza del vientre con el rostro enrojecido de la vergüenza, ansiedad y miedo, aunque estas sensaciones desaparecen inmediatamente.

En las primeras clases, la timidez es una traba con la que hay que contar; sin embargo, la mujer descubre grandes cosas después de practicar a menudo la danza del vientre. Me remito a lo que he presenciado y sigo presenciando a través de las experiencias de mis alumnas, y en muchas ocasiones, he comprobado en ellas los cambios anímicos acaecidos después de una sesión de baile. La que es tímida, después de establecer contacto con sus compañeras, se comporta de una manera más audaz, y la que llega agobiada por los problemas y las preocupaciones, olvida sus malestares, aunque sea sólo momentáneamente.

Parece que la mujer se transforma con el movimiento, pues despierta en su interior los sentimientos y sensaciones ocultos y casi olvidados, mientras se relaja la tensión acumulada en el cuerpo. Cuando les pregunto a mis alumnas cómo se encuentran después de la clase, la mayoría de las veces encuentro como respuesta una enorme sonrisa de alivio.



Hay quienes creen que la danza oriental no es más que un agitado movimiento de caderas ...

Esto es erróneo, aunque a veces la danza se reduce a eso, y la bailarina concentra todas sus energías en este quehacer. Sin embargo, y aunque ella sea muy experta en este ejercicio, la danza ejecutada de esta manera resulta monótona y aburrida, presa de unas barreras que la reducen a una parte del cuerpo, siendo que ninguna parte excede en belleza a otra.

Este arte puede expresar, además de las sensaciones, estados anímicos y del pensamiento, el mundo de los sueños y de lo irreal. El que todas estas enormes posibilidades se logren depende de conceder a todas las partes del cuerpo sus potencialidades expresivas sin prejuicios, con la condición previa de que todo el cuerpo actúe en completa armonía.

Si la bailarina, por una razón determinada, deseara concentrar su estilo en una parte del cuerpo, tendría que preocuparse de que el resto de su figura no quedara olvidado trabajando a ala sombra. La danza centralizada en el movimiento de las caderas no abre el mundo de los sueños y la irrealidad, sino solamente un mundo que coloca el signo sexual por delante de cualquier otra consideración, y hace que el cuerpo de la bailarina no sea más que un cuerpo deseado.

¿Se pueden detectar, en las actuales danzas folclóricas egipcias, algunos pasos que provengan de otras culturas antiguas?

En la danza del vientre intervienen muchos elementos que provienen de culturas distintas o anteriores a la árabe, como la faraónica, la fenicia, la nubia, la turca o la berberisca.

Los nubios fueron la única raza humana que se mantuvo desde el Antiguo hasta el Alto Egipto. Ellos eran los servidores y miembros de ejército, y danzaban y bailaban en los palacios de los gobernantes.

2 comentarios:

Carmen dijo...

Por el comentario escrito sobre la danza, que algunas religiones lo ven mal llevas mucha razon,hay una bailarina en Europa que esta luchando para que la danza, la vean como un arte, y no como una prostitución, ella es una de las mas grande de momento se llama Amira Sahara.

Patricia dijo...

Carmen, de lo que dices de Amira Sahara, llevas mucha razón,es normal ella es árabe, y no tienen la libertad que tenemos en Europa,te diré que pienso verla el día 30 de mayo en el palacio de congresos de Marbella un homenaje benéfico a Manolo de vega un gran artista de los años 70, en la cual actual ella y varios artistas de reconocido nombre,llevo tiempo de tras de ella, para verla actuar en directo,si lees este mensaje sabes que tienes la oportunidad de ver a una de las mas grande como tu la dominas,para mi es mi idolo

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